El networking profesional no es quedar, es una estrategia que debes pensar (y eso no te convierte en una «interesada»)

El networking profesional no consiste en quedar a tomar un café con quien se deje ni en ir a todos los eventos del sector. Es una estrategia: decidir con quién quieres construir relaciones, para qué y cómo vas a cuidarlas. Y pensarlo no te convierte en una «interesada».

Sé que esa última palabra incomoda a muchas mujeres que trabajamos en tecnología. Hemos aprendido que las relaciones deben surgir de forma natural y que planificarlas tiene algo de calculador. En este artículo te propongo desmontar esa idea, ver cómo aportar valor aunque aún no tengas una red fuerte y llevarte un sistema sencillo para mantener tus relaciones sin que se convierta en otro trabajo.

Por qué el networking profesional no es quedar por quedar

Quedar sin un objetivo llena la agenda, pero avanza poco. Cafés, eventos, cientos de contactos en LinkedIn y, al cabo de un año, la sensación de que nada ha cambiado. El problema no es la falta de esfuerzo, sino la falta de dirección.

En el libro Bloom! hablo de la falacia del mérito: creer que basta con hacer bien tu trabajo para que te vean. Las decisiones sobre ascensos no siempre son objetivas, y la percepción que se tiene de ti, tu visibilidad y tus relaciones pesan más de lo que nos gusta admitir. Las personas recomiendan, invitan y proponen a quienes conocen. Por eso tu red merece la misma atención que le das a cualquier otra parte de tu carrera.

Lo que dice la evidencia

Dos estudios explican por qué el networking profesional funciona mejor cuando se piensa.

El primero es un experimento publicado en Science en 2022 con datos de LinkedIn. Analizó las redes de más de 20 millones de personas durante cinco años, un periodo en el que se crearon 600.000 nuevos empleos. Los lazos moderadamente débiles, es decir, personas con las que compartes pocos contactos en común, fueron de los que más movilidad laboral generaron. Tu próxima oportunidad probablemente no venga de tu círculo más íntimo, sino de una antigua compañera o de alguien que conociste en una comunidad.

El segundo es un estudio de Northwestern publicado en PNAS en 2019 sobre más de 700 exalumnos de una escuela de negocios que aceptaron puestos de liderazgo. Las mujeres con una red amplia y un círculo íntimo formado sobre todo por mujeres tenían un nivel esperado de puesto 2,5 veces mayor que las que tenían poca centralidad en la red y un círculo dominado por hombres.

La conclusión práctica: necesitas amplitud (lazos que te conecten con otros mundos) y un núcleo de confianza (personas con las que hablar con franqueza sobre tu carrera). Eso no sale solo de quedar con quien surja. Hay que pensarlo.

Quedar frente a pensar tu red

  • Quedar: aceptas todo lo que llega. Estrategia: decides dónde pones tu tiempo.
  • Quedar: hablas de lo que surja. Estrategia: llevas una pregunta concreta o algo que aportar.
  • Quedar: la relación termina con el café. Estrategia: haces seguimiento y la relación crece.

Tener una estrategia de networking profesional no te convierte en una «interesada»

En Bloom! defiendo que ser vista no es una cuestión de vanidad, sino una estrategia inteligente. Con las relaciones pasa lo mismo. Nadie llama «interesada» a quien prepara una reunión con un cliente o planifica un sprint. ¿Por qué nos lo decimos cuando se trata de nuestra propia carrera?

Esta incomodidad está estudiada. Una investigación publicada en Human Relations en 2019 entrevistó a 37 mujeres líderes de grandes empresas alemanas para entender por qué sus redes les reportaban menos beneficios que a los hombres. Encontró barreras externas, como quedar fuera de las redes de poder por el conflicto entre trabajo y familia o por la tendencia a relacionarnos con quien se nos parece. Pero también una barrera interna: la reticencia a usar las relaciones con un fin profesional, por escrúpulos morales y por una forma de modestia asociada al género. La buena noticia es que esa segunda barrera sí está en tus manos.

La clave está en distinguir entre tener un objetivo y usar a las personas:

  • Interesada es acercarte solo cuando necesitas algo, ocultar lo que buscas y desaparecer después.
  • Estratégica es saber hacia dónde vas, decirlo con transparencia, aportar antes de pedir y mantener la relación aunque no necesites nada.

En el libro explico cómo creencias del tipo «si pido apoyo, pensarán que no sé lo suficiente» distorsionan nuestras relaciones profesionales. Cuestionarlas nos permite hacer peticiones concretas y construir redes de aliados. Si te reconoces aquí, te recomiendo leer sobre el impacto de las creencias limitantes en tu carrera.

Cómo aportar valor cuando aún no tienes una red fuerte

Cuando empiezas, es fácil pensar «yo no tengo nada que ofrecer». Casi nunca es cierto. Aportar valor no requiere un cargo importante:

  • Comparte lo que aprendes. El resumen de una charla, cómo resolviste una incidencia en producción o qué te enseñó una herramienta nueva.
  • Reconoce el trabajo de otras personas. Una recomendación pública o un agradecimiento concreto se recuerdan mucho tiempo.
  • Conecta a personas. Presentar a dos personas que pueden ayudarse es de los gestos con más valor y menos coste.
  • Haz buenas preguntas. La curiosidad sincera abre más puertas que cualquier discurso sobre ti.
  • Participa en comunidades. Organizar o ayudar en un evento te da visibilidad sin tener que «venderte».

Un ejemplo de primer mensaje

Imagina que quieres conectar con una ingeniera que dio una charla sobre observabilidad. En lugar de «¿Me ayudas a entrar en tu empresa?», prueba algo así:

«Hola, Laura. Vi tu charla sobre observabilidad y me quedé con la idea de empezar por las alertas que nadie mira. La estamos probando en mi equipo. ¿Te puedo hacer una pregunta concreta sobre cómo lo implantasteis vosotras?»

Es breve, demuestra que prestaste atención, aporta algo y pide poco. Así empiezan muchas relaciones profesionales que duran años.

El networking profesional no es quedar, es una estrategia que debes pensar (y eso no te convierte en una «interesada»)

Un sistema de networking profesional en 3 pasos

El problema de la mayoría de las redes no es crearlas, sino mantenerlas. Te propongo un sistema que cabe en 30 minutos a la semana.

Paso 1: define para qué y dibuja tu mapa

Escribe en una frase qué quieres de tu carrera en los próximos 12 meses: aprender un área nueva, ganar visibilidad, cambiar de rol. Después divide tu red en tres círculos:

  1. Núcleo de confianza (3 a 5 personas): mentoras, aliadas y alguien que hablaría bien de ti en una sala donde tú no estás.
  2. Lazos medios: antiguas compañeras, personas de comunidades y eventos, clientes con los que trabajaste bien. Aquí suelen aparecer las oportunidades.
  3. Personas que quieres conocer: quienes hacen el trabajo al que aspiras o trabajan donde te gustaría estar.

Paso 2: marca un ritmo mínimo

  • Una conversación al mes con alguien de tu núcleo de confianza.
  • Dos o tres mensajes de seguimiento a la semana con tus lazos medios: felicitar un cambio, compartir un artículo, preguntar por un proyecto.
  • Un aporte público al mes: una publicación, un comentario con criterio o una charla breve.

Paso 3: lleva un registro sencillo

Una hoja de cálculo con cinco columnas basta: nombre, dónde os conocisteis, última conversación, qué le interesa y próximo paso. No es frialdad, es memoria. Revisa el mapa cada trimestre: tu networking profesional cambia contigo. Y cuando llegue el momento de cambiar de rumbo, tu red estará viva. Combinada con una buena estrategia para buscar trabajo en tecnología, marca una gran diferencia.

Preguntas frecuentes sobre networking profesional

¿Cuánto tiempo hay que dedicar al networking profesional?

Más que mucho tiempo, hace falta constancia. Mi propuesta es empezar con media hora a la semana y hacer seguimiento de cada conversación.

¿Y si soy introvertida?

Mejor todavía para un enfoque estratégico. Prioriza conversaciones uno a uno y comunidades pequeñas frente a eventos multitudinarios.

¿Es interesado escribir a alguien solo cuando necesito algo?

Si es la única vez que escribes, puede parecerlo. Por eso conviene cuidar la relación antes. Y si ya ha pasado tiempo, sé transparente: di qué buscas y ofrece algo a cambio.

El networking no es un evento al que vas, sino una forma de estar en tu sector. Piénsalo, sé constante y deja que las relaciones crezcan a su ritmo. Si quieres trabajar tu visibilidad y tu red con más estructura, en la Metodología Bloom! encontrarás herramientas para hacerlo con criterio propio.

Acompaño a mujeres en tecnología a gestionar su carrera con propósito y criterio propio. Conoce el libro o mi trayectoria.

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Mariana Hernández Delfino

Líder en tecnología, innovación y negocio, mentora de mujeres STEM, autora de «Bloom! Gestión de carrera en tecnología» y creadora de la metodología Bloom!

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Mariana Hernández Delfino

Technology, innovation and business leader, mentor to women in STEM, author of “Bloom! Gestión de carrera en tecnología” and creator of the Bloom! methodology.